jueves, 23 de junio de 2011

Morfo - luminiscencia

La luz esta compuesta por ondas o partículas (según la tendencia de la física) o ambas, para este caso (no importa). Lo que interesa saber es que son ondas o partículas que cubren o envuelven a la forma para percibirla y según como las ondas o partículas viajan en determinado espacio adquirirán recorridos que delinean formas nuevas en el mismo.
El concepto de morfo-luminiscencia es un concepto plástico y técnico y casi poético, que he querido compartir, ya que se refiere a la forma que adquiere la luz en el espacio. Pues es una percepción plástica de la luz pero al mismo tiempo representa la posibilidad técnica de utilizar criterios compositivos y proporciones precisas para diseñar ambientes.
La luminiscencia es la luz cuyo origen no necesariamente proviene de fuentes de calor o alta temperatura, y sus procesos físicos y/o químicos son extensamente estudiados.
Cuando se intenta utilizar el concepto de morfo-luminiscencia, estaríamos entonces considerando elementos distintos a la radiación solar como fuente de calor, y en consecuencia considerando la condición de los objetos de emitir electrones.
Una composición formal básica (punto, línea, plano, volumen), que permite diseñar a discreción una expresión plástica es perfectamente utilizable para hacer de la luz y del control de la misma una expresión artística.
De allí, que los tecnicismos derivados de la cuantificación de la luz en el momento de planear y proponer sean obsoletos y llenos de vicios derivados de la estrategia de marketing del fabricante. Diseñar en términos cualitativos la luz es el resultado de varias décadas de estudios que inician con Richard Kelly y que le otorgan el verdadero valor a la práctica del lighting.
Sin embargo varias décadas no han alcanzado para que ésta practica se extienda y se entienda y mucho tiene que ver la capacidad de cada uno de nosotros (diseñadores) de intentar en todo momento crear objetos y/o espacios como organismos, si bien técnicamente resueltos, plásticamente conceptualizados y plenos de expresividad y sensaciones.

Edad Media y Presente

La Edad Media sería un periodo dominado por el aislamiento, la ignorancia, la superstición y el miedo milenarista alimentado por la inseguridad endémica, la violencia y la brutalidad de guerras e invasiones constantes y epidemias.

Esta apreciación del concepto descriptivo de la Edad Media es tan similar a nuestra era que en Wikipedia podríamos cambiar el titulo por “PRESENTE” y no darnos cuenta. La ignorancia reina en todos los rincones incluso en los corredores universitarios, es la ignorancia verdadera no el conocimiento. La superstición incluso ha llegado a convertirse en un gran negocio y símbolo de grandes corporaciones. La sensación de inseguridad, casi de diagnóstico psiquiatrico genera actualmente violencia injustificada. Y ni hablar de guerras e invasiones de los más poderosos. Virus AH1N1 y Sida entre las epidemias más conocidas sin nombrar las enfermedades de potencial epidémico. La literatura pseudo histórica de la Edad Media llega hasta el presente y encuentra éxito en los medios, mezclando temas oscuros de esta etapa como por ejemplo: Los archivos Secretos del Vaticano, Los Templarios o el Santo Grial, Los Rosacruces etc. Otras producciones artísticas contemporáneas de diversa orientación se inspiran en la Edad Media (cine, cómic, series tv). Incluso vemos como se realizan espectáculos medievales como actualización del pasado en el que comunidades enteras se identifican denominándolos como actos de “memoria histórica”

La única esperanza que nos queda es que el ciclo histórico continúe y que esto signifique que estemos avanzando hacia el Renacimiento y que el despertar de las artes, la literatura, el hombre como centro del universo y el amor por lo que representamos en este planeta consigan su representación en el “presente” próximo un poco más que la “moneda”. Y que los valores de los oficios relacionados con la percepción y la sensación sean reconocidos (como una gran aspiración de mi parte) similares a la domótica y la nanotecnología.

miércoles, 23 de junio de 2010

De deseo se trata

“Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena”. (Paulo Coelho)

Si bien el deseo es importante, la capacidad de decidir si lo que se desea es verdaderamente viable y eficiente también lo es.
Pero lo verdaderamente importante es la capacidad de desear lo posible.
La gran parte de las actividades de los seres humanos se centran en el deseo. Sin embargo, desear es tan grato como ingrato es no lograrlo. Es de inteligencia absoluta y propia nuevamente del ser humano, anhelar con medidas, aunque las medidas puedan ser desproporcionadas en ocasiones.
Quise empezar ésta entrada de esta manera, porque precisamente creo prudente darle valor “in natura” al oficio que me compete. Si bien el acto de diseñar está rodeado de argumentos técnicos que lo soportan, evidenciar que es propio del “ser”, de lo espiritual, de la introspección, la creatividad; el concepto del diseño, es imprescindible y necesario. Evidenciar que la combinación de deseo y viabilidad, de percepción y proporción, plástica y técnica, son en términos absolutos… inseparables. Porque el acto de diseño es pasión y pensamiento, es la relación entre sentimientos, percepciones, motivaciones, espiritualidad… el ser; versus, la norma, la proporción, el hacer… lo humano. De allí que sea un riesgo, un simple desequilibrio en esta balanza y la condición de “ser humano” se convierte en sospecha.

martes, 23 de junio de 2009

CULTO A LA IMAGEN

Olvidar que fue un momento íntimo, veloz, ligero, de voz muda encendida que logró la imagen que vemos, la imagen que hacemos, la imagen que otros ven. Olvidar que fue un claro en el bosque oscuro lo que motivó la forma, el uso, la textura, el aroma, la luz. Olvidar suele suceder, sobre todo para quienes no apuran en entender, lo que todos queremos ver, sentir, comentar. El oficio termina e inicia de nuevo en el instante en que la imagen prospera. ¿Que decir de los que no aceptan el conjunto?. Queda solo identificar motivos ocultos entre sombras y trazos, del malsano y corrupto hacedor de oficio. Queda la ilusión de que pocos y suficientes sepan recibir éste mensaje.